10 de mayo de 2026

Día de las Madres!…


Hoy, Día de las Madres, es un día para apapacharlas sin medida. Para llevarles flores aunque digan que no era necesario, para sorprenderlas con un regalo sencillo pero lleno de cariño, para cantarles aunque desafinemos y para plantarles un beso en la mejilla mientras las abrazamos tan fuerte que por un instante se nos vaya el aliento a los dos.

Es un día para sentarnos a su lado y escucharlas hablar de siempre: de cuando éramos niños, de las travesuras que jurábamos que nunca descubrirían y de aquellos tiempos en que con muy poco hacían que nuestra vida pareciera abundante y feliz. Porque las mamás tienen ese don maravilloso de convertir la rutina en recuerdo y la pobreza en calor de hogar.

Y para quienes ya no pueden abrazar a su mamá, este día también tiene un significado profundo y eterno. Porque aunque las recordemos todos los días, el Día de las Madres siempre duele y acaricia al mismo tiempo. Duele por la ausencia de esa voz que nos llamaba por nuestro nombre completo cuando estábamos en problemas, de esas manos que curaban cualquier tristeza y de esa mirada que, aun cansada, siempre encontraba fuerzas para nosotros.

Pero también acaricia el alma recordar sus risas, sus ocurrencias, las comidas familiares, el olor a café por las mañanas, las llamadas para preguntar si ya habíamos comido y esas despedidas eternas en la puerta mientras seguían diciendo “cuídate mucho”. Hay personas que nunca se van del todo, y las madres son una de ellas. Permanecen viviendo en nuestras costumbres, en nuestras palabras, en la manera en que queremos a nuestros hijos y hasta en las recetas que intentamos repetir sin que jamás sepan igual.

A todas las mamás que leen mis artículos, que los comparten y los comentan, quiero desearles muchas felicidades desde el mero fondo de mi corazón. Gracias por regalar tiempo, cariño y paciencia en un mundo que a veces olvida reconocer lo valioso de una madre. Ojalá hoy las llenen de abrazos, de llamadas, de risas y de momentos sencillos que mañana se conviertan en recuerdos imborrables.

Se merecen ser felices no solamente hoy, sino los otros 364 días del año. Pero este día tiene algo especial: es el día en que intentamos devolverles, aunque sea un poquito, de todo el amor que nos han dado desde que llegamos a este mundo.

Y para las mamás que ya descansan en la eternidad, reciban nuestro amor infinito. Tal vez hoy las lágrimas aparezcan porque no podremos abrazarlas ni escuchar su voz, pero también sonreiremos al recordar las anécdotas familiares, los regaños que ahora nos dan ternura y los momentos felices que hicieron de nuestra vida un hogar.

Porque una mamá nunca deja de ser mamá. Esté sentada junto a nosotros en la mesa o viva ya solamente en nuestros recuerdos, siempre será refugio, consejo y amor.

Y quizá por eso Dios las bendice de una manera distinta: porque dedicaron su vida entera a cuidar la nuestra.

¡Feliz Día de las Madres!

Felicidades mamá 😞

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