Durante muchos años, en Piedras Negras —como en buena parte de Coahuila— la ciudadanía comenzó a expresar un sentimiento cada vez más evidente: era tiempo de renovar la política. Se hablaba del desgaste de los llamados “dinosaurios políticos”, de ciclos que parecían agotados y de la necesidad de abrir espacio a una nueva generación de servidores públicos.
No era un reclamo contra la historia. Sería injusto desconocer que nuestra ciudad ha contado, en diferentes épocas, con administraciones que contribuyeron a su crecimiento y consolidación. Los he reconocido en mis anteriores artículos, opiniones y comentarios. Piedras Negras ha sido, en términos generales, una ciudad que ha sabido avanzar gracias al trabajo conjunto de sus gobiernos, su iniciativa privada y su gente.
Sin embargo, toda sociedad evoluciona. Y cuando eso ocurre, también cambian las expectativas de los ciudadanos.
La exigencia dejó de ser únicamente un relevo de nombres. Lo que realmente pedíamos era una nueva forma de gobernar: funcionarios jóvenes, preparados académicamente, con experiencia profesional, capaces de administrar los recursos públicos con honestidad, eficiencia, transparencia y absoluto respeto a la ley.
Hoy esa nueva generación ya ocupa espacios de decisión.
Ahí están figuras como el presidente municipal, Carlos Jacobo Rodríguez, y también otros jóvenes liderazgos como el de Sonia Villarreal, Daniel Aguilar, Mayra Rubi Rangel, Nicanor Moyeda, Franco Gonzalez y Guillermo Ruiz, quien posiblemente buscará la presidencia municipal en el próximo proceso electoral dentro de un año y medio.
Más allá de las preferencias políticas de cada ciudadano, es innegable que una nueva generación ha llegado a la vida pública de nuestra ciudad. Y con ella llegan también nuevas responsabilidades.
La juventud, por sí sola, no garantiza buenos gobiernos. Lo que verdaderamente hará la diferencia serán la capacidad, el trabajo diario, la preparación, la sensibilidad para escuchar a la ciudadanía y, sobre todo, la honestidad para ejercer el servicio público.
Los ciudadanos tenemos todo el derecho —y también la obligación— de exigir resultados. Debemos pedir gobiernos transparentes, eficientes, cercanos a la gente y capaces de cumplir los compromisos que hicieron durante las campañas. La crítica responsable siempre será necesaria en una democracia.
Pero también debemos reconocer cuando las cosas se hacen bien.
No podemos caer en la costumbre de señalar únicamente los errores e ignorar los aciertos. Una ciudadanía madura exige, sí, pero también sabe reconocer el esfuerzo, impulsar las buenas decisiones y respaldar aquellos proyectos que benefician al interés colectivo.
Porque el futuro de Piedras Negras no depende únicamente de quienes ocupan un cargo público.También depende de nosotros.
De participar, de proponer, de cuidar nuestra ciudad, de respetar las leyes, de involucrarnos en los asuntos públicos y de entender que el desarrollo de una comunidad nunca es responsabilidad exclusiva de un gobierno.
Todos dijimos que queríamos una nueva generación de políticos. Hoy esa generación ya está aquí.
Ahora les corresponde demostrar que la confianza que muchos ciudadanos depositaron en ellos estaba bien fundada. Y a nosotros nos corresponde vigilarlos con objetividad, exigirles con firmeza y apoyarlos cuando sus acciones realmente beneficien a Piedras Negras.
Porque al final, más allá de partidos, colores o ideologías, todos deberíamos perseguir el mismo objetivo: construir una ciudad más fuerte, más ordenada, más competitiva y con mejores oportunidades para las nuevas generaciones.
Tal vez la gran lección de este momento político sea que ninguna ciudad se transforma únicamente cambiando nombres en las boletas. Las ciudades cambian cuando quienes gobiernan entienden la responsabilidad histórica que recibieron y cuando los ciudadanos dejan de ser simples espectadores para convertirse en participantes activos de su propio destino.
Piedras Negras ha demostrado muchas veces que sabe levantarse, crecer y mirar hacia adelante. Hoy vuelve a tener una oportunidad. Los jóvenes que llegaron al gobierno deben aportar ideas, preparación y resultados. Los ciudadanos debemos aportar vigilancia, participación y sentido de comunidad.
Ojalá que dentro de algunos años podamos mirar atrás y decir que aquella renovación generacional no fue solo un cambio de edades, sino el inicio de una etapa de mayor capacidad, mayor honestidad y mayor amor por nuestra ciudad.
Porque al final, el verdadero triunfo no será de un partido ni de un político. El verdadero triunfo será que Piedras Negras sea una mejor ciudad para todos.
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