21 de octubre de 2026

Rodeo Saltillo…


 Oigan, pues yo no termino de entender por qué hay quienes se oponen, o se opusieron, al Rodeo Saltillo. Precisamente en estos tiempos, cuando tanto necesitamos espacios para convivir, reunir a las familias, reencontrarnos con los amigos y fortalecer nuestros lazos como sociedad, deberíamos celebrar las iniciativas que buscan unirnos y ofrecer espectáculos de calidad.

Y quiero dejar algo muy claro: este comentario no tiene tintes políticos ni pretende incomodar a quienes piensan diferente. Se trata de reconocer lo positivo, independientemente de quién haya tomado la decisión.

A mi juicio, organizar un evento de esta magnitud fue una buena decisión. Que Coahuila tenga un espectáculo capaz de atraer la atención nacional, impulsar la actividad económica y proyectar al estado más allá de nuestras fronteras es motivo de satisfacción, no de confrontación.

Que hay otras necesidades apremiantes, claro que si las hay y no solamente en Saltillo, sino en todo Coahuila.

He escuchado a quienes consideran que el rodeo no es una tradición propia de Coahuila y que deberían privilegiarse otras expresiones, como la charrería. ¡Por supuesto que sí! La charrería es parte de nuestra identidad, y los coahuilenses tenemos motivos de sobra para sentirnos orgullosos de nuestros charros y escaramuzas, que tantas veces han representado dignamente a nuestro estado.

Lo digo también desde el corazón: mis sobrinas fueron campeonas nacionales de escaramuza charra representando a Saltillo y a Coahuila hace ya varios años, y para nuestra familia fue un orgullo enorme. Por eso conozco y valoro lo que significa esta tradición.

Pero una cosa no tiene por qué excluir a la otra. Podemos celebrar nuestra charrería y, al mismo tiempo, disfrutar del rodeo, las exposiciones ganaderas, los conciertos y todas las actividades que acompañan a una feria de esta naturaleza. ¿Por qué habría de ser motivo de discordia? ¿Acaso no podemos sentirnos orgullosos de varias expresiones culturales y de entretenimiento?

Que el rodeo tenga una fuerte influencia de la cultura estadounidense no significa que sea ajeno a nuestra realidad fronteriza, ni estatal, ni que debamos rechazarlo. Coahuila tiene una relación histórica con la ganadería, el campo y las tradiciones norteñas. Hay espacio para distintas manifestaciones, y cada una puede aportar algo a nuestra comunidad.

Familiares que viven en Saltillo me comentaron que estuvo muy bonito y concurrido. Por lo que me compartieron, fue una celebración digna de nuestro estado. Y eso merece reconocerse.

Claro que he expresado mis diferencias con la manera en que el gobernador Manolo Jiménez respondió a algunos de sus críticos. Considero que un gobernante debe actuar con mesura, altura de miras y argumentos, sin caer en el mismo tono de quienes lo cuestionan. 

Pero esa es una discusión distinta.

Se puede cuestionar una forma de actuar sin descalificar una buena iniciativa. No tenemos que estar de acuerdo con todo lo que hace un gobierno para reconocer aquello que beneficia a la sociedad.

Si un evento genera convivencia, atrae visitantes, promueve el turismo, beneficia a los comerciantes y deja una derrama económica en nuestro estado, hay razones para reconocer sus aportaciones. Y si hay aspectos que mejorar, pues también habrá oportunidad de hacerlo en futuras ediciones.

El sector ganadero y pecuario, tan importante para la economía y el desarrollo de nuestra región, resultó ampliamente beneficiado con las subastas y ventas realizadas en este foro. Espacios de esta magnitud son indispensables para impulsar su crecimiento, abrir nuevas oportunidades y reconocer el esfuerzo, la dedicación y la visión de quienes trabajan todos los días para fortalecer esta actividad.

Nuestros ganaderos locales regresaron de Saltillo muy satisfechos, no solo por el nivel y la calidad del foro, sino también por el respaldo recibido de las autoridades estatales, que les permitió participar, competir y obtener importantes premios con ejemplares de registro y genética de alto nivel.

Impulsar la ganadería es invertir en el campo, en nuestras tradiciones y en el futuro de Coahuila. Por eso, es fundamental seguir promoviendo estos encuentros, que dan visibilidad al talento de nuestros productores, fortalecen la actividad pecuaria y abren nuevas puertas para el desarrollo del sector.

No convirtamos cada iniciativa en una batalla política. No todo tiene que ser motivo de enfrentamiento, ni debemos buscarle el lado negativo a cuanto sucede.

Coahuila necesita trabajo, inversión, oportunidades y, desde luego, espacios para disfrutar, convivir y sentirnos orgullosos de nuestra tierra.

Apoyar lo bueno no significa renunciar a la crítica; significa tener la madurez de distinguir una cosa de la otra.

Así que, hombre, celebremos lo que nos une, respetemos a quienes piensan diferente y dejemos que las buenas iniciativas crezcan y mejoren.

¡Que haya charrería, rodeo, ferias, música, deporte y todo aquello que nos permita reunirnos como familia y como sociedad!

Porque, al final del día, tenemos muchas más razones para encontrarnos que para confrontarnos.

¡Hay que ser más positivos! Coahuila es de todos y todo lo que contribuya a su bienestar merece, cuando menos, una oportunidad.

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