2 de octubre de 2026

Cámbialos!…

 


Debo confesar algo: me da más tristeza que hayan eliminado a mis queridos Red Sox, y todavía más que hayan sido los Yankees quienes anoche nos mandaran a casa, que lo que políticamente estamos viviendo en nuestra ciudad con esos regidores y síndicos que sin una pizca de vergüenza, cínicamente se levantaron y se largaron de la junta de Cabildo.

Y mira que eso ya es decir mucho.


Pero, pensándolo bien, hay una diferencia importante: lo de los Red Sox tiene remedio. Podemos esperar que la próxima temporada regresen con todo, armen un buen equipo y nos vuelvan a regalar ilusiones. En el béisbol, hasta los malos momentos tienen fecha de caducidad.


Lo de nuestra política local… ahí la cosa está un poquito más complicada.


Porque mientras algunos personajes siguen pavoneándose por las calles como si hubieran descubierto la fórmula para gobernar, nosotros seguimos preguntándonos cómo fue que llegamos hasta aquí.


Pero bueno… ellos son un caso perdido.


Así que mejor concentrémonos en cosas más importantes. Por ejemplo, acaba de comenzar la temporada de futbol americano y, por ahí, tenemos a uno de los protagonistas favoritos de muchos nigropetenses: los Cowboys.


Aunque, pensándolo bien… tampoco parece que haya mucho futuro por ese lado.


Los Cowboys, igual que algunos políticos locales, tienen una curiosa capacidad para generar expectativas al principio y terminar dándonos dolores de cabeza después.


Y como uno tampoco está obligado a sufrir gratuitamente, habrá que voltear hacia otro lado y buscar aquello que sí nos dé un poco de satisfacción, tranquilidad, armonía y orgullo durante esta época del año.


Tal vez esté en un buen libro, en una película, en una tarde con la familia, en una buena plática con los amigos, en un café, en una caminata o simplemente en esos pequeños momentos que nos permiten olvidarnos un rato del ruido de afuera.


Porque también necesitamos un remanso de tranquilidad no creen?


Si los Red Sox te desilusionaron, espera la próxima temporada con ilusión. Y si ya perdiste la fe… ¡cámbiate de equipo! Nadie te va a demandar por eso. Ni que hicieras memes!


Si los Cowboys no te muestran futuro y ya te hartaste de verlos sufrir —como yo—, pues cámbiate de equipo. Tampoco hay una ley que te obligue a padecerlos todos los domingos.


Pero si los actores políticos de nuestro pueblo te provocan vergüenza, rabia, coraje o simplemente ya te cansaron…


A esos también puedes cambiarlos.


Y ahí la cosa se pone seria.


Porque llegará el momento en que las urnas nos darán nuevamente la oportunidad de decidir. Y entonces no habrá necesidad de gritar, insultar ni pelear con nadie.


Simplemente habrá que recordar lo que hicieron, lo que dejaron de hacer y, sobre todo, cómo nos hicieron sentir.


Nada te obliga a permanecer atado a unos colores, a un partido o a un personaje.


En el béisbol puedes cambiar de equipo.

En el futbol americano también.


Y en la política, afortunadamente, también.


La diferencia es que un mal resultado deportivo dura una temporada.


Un mal gobierno puede hacernos perder varios años.


Así que disfrutemos el otoño, los deportes, los amigos, la familia, los libros, las películas y todo aquello que nos dé un poco de paz.


Y cuando llegue el momento de votar…


ahí mero, en la urna, es donde cada quien tiene la oportunidad de cambiar lo que no le gusta.


Sin violencia.

Sin pleitos.

Sin fanatismos.


Simplemente haciendo uso de algo que todavía tenemos:


nuestro voto.