21 de julio de 2008

Filosofando sobre creencias

Tengo mucho de que escribir; ustedes saben que en estas fechas hay mucha actividad en nuestra ciudad que nos da material para comentar. Pero en esta ocasión, una vez mas comparto con ustedes lo que escribe mi amigo beisbolista de Grandes Ligas ,Miguel Batista.
Espero que los haga refleccionar como a mi:


El pasado domingo, luego de las prácticas en el estadio Kauffman de la ciudad de Kansas, cuando salía del terreno de juego escuché una voz que gritaba mi nombre una y otra vez, alcé la mirada y mi corazón se llenó de regocijo al notar que era un viejo amigo y ex-compañero de equipo con quien había jugado muchos años atrás.

Este querido amigo era una persona muy especial para mí, alguien que había compartido conmigo muchas veces aquellas facturas que nos presenta la vida, a los que de una manera u otra cuestionamos los caminos del Señor.

¡Hermano James! Fueron mis primeras palabras de emoción, mientras saltaba la verja y le daba un fuerte apretón de manos y un choque de hombros que terminó siendo un abrazo entre hermanos. Después de las preguntas de rigor y los ritos de cortesía investigando como estaban nuestras familias, nos volvió a atrapar entre sus garras el demonio del saber y la búsqueda de la sabiduría ¿Como siguen los caminos del señor en el béisbol? Fue lo único que tuvo que decir para que mi mente desatara como una estampida un sin número de recuerdos de tantas noches, en donde después de cada juego nos sentábamos uno frente al otro a discutir un tema en especial, casi siempre era lo que no lográbamos entender entre Dios, el béisbol y los hombres.

Le respondí que muchas cosas aún no habían cambiado, que habían muchos creyentes pero pocos seguidores del señor; que todavía podía notarse la creencia de nuestros hombres cada vez que subían al montículo, como muchos de ellos sacando sus lujosas cadenas besaban las figuras de sus dioses y como muchos otros cuando iban de camino al plato a batear, al igual que a Jesús en la parábola de la prostituta se les veía escribir en la tierra con sus bates algún enigma o hacer la señal de la cruz como rito de sus cábalas religiosas.

"Si los he visto muchas veces persignarse cuando lanzan bien o cuando le pegan de hit o de cuadrangular a la bola, pero nunca los veo hacerlo cuando se ponchan o les va mal" me respondió. ¿Por que crees que hacen todo esto? me preguntó con aquel tono de voz tan conocido para mí, fermentado por una mente abierta y un corazón dispuesto a la verdad.

Muchos lo hacen mayormente por temor, pues como dice el poema de Max Ehrmann "trata de estar en paz con Dios cualquiera que sea tu idea de él"

"¿Asisten muchos jugadores al servicio bíblico los domingos?" me preguntó

Muy pocos, le respondí mientras me recostaba en la valla. Sabes muy bien lo que dice el adagio "a él que le sonríe la fortuna, no se acuerda del dolor".

Le conté una anécdota sobre un jugador que yo conocía y que estaba teniendo una mala temporada; un día al salir del estudio bíblico el entrenador de picheo se le acercó y le pregunto "¿en que te ayudó el estudio bíblico para ser un mejor lanzador en el día de hoy?" el jugador notó como todos sus compañeros se habían quedado mirándolo al escuchar las palabras del entrenador y respondió "yo no voy al estudio bíblico para aprender a lanzar, ni para ganar veinte juegos o un Cy Young algún día, voy para aprender a ser un mejor hombre y mejor ser humano; para que yo pueda ser mejor lanzador creo que le están pagando a usted y no al pastor"

"¡Es una gran pena, no se porque los incrédulos piensan que los cristianos somos estúpidos y los que practican la brujería nos llaman brujos a nosotros! Me dijo bajando la mirada.

Porque el ladrón juzga por su condición, le respondí mientras sonreía y le firmaba una pelota a un niño que se había sumado a la multitud de fanáticos, que se iban acercando. Eso siempre pasara, lo que no debemos dejar es que sus criticas nos lleven a dudar que Dios aún controla el universo y todo cuanto existe llegará un día a ser juzgado bajo su justicia divina.

Entre risas y meditaciones analizamos nuestros comportamientos y nuestras faltas, yo le conté como incluso muchos de nuestros jugadores latinos usaban resguardos y pócimas supuestamente mágicas, las cuales se frotaban en el brazo o en alguna parte del cuerpo antes de salir a jugar. El me comentó sobre los jugadores anglosajones que predican el evangelio y cuando se ponchan o lanzan mal los ves entrar al dugout y darle de batazos a todo cuanto encuentran a su paso y pegarle patadas a los contenedores de agua.

En medio de la conversación, recuerdo que le hablé sobre una película y una escena especifica y mirándolo a los ojos le conté sobre ella. Un hermano de la religión se acercó a otro y le preguntó "¿hermano como podemos dejar que este hombre sea el líder de nuestra religión si tiene tantas faltas? ¿Cómo podemos tener fe en un líder así? El otro devoto le preguntó ¿usted ha leído bien su Biblia hermano?" él afirmándole con la cabeza le respondió que si "Moisés de rabia mató a un soldado egipcio" le dijo el devoto tomando de nuevo la palabra "David mando a matar a uno de sus soldados por el amor de una mujer, Salomón era un mujeriego, Pedro tenia problemas de temperamento, Noe fue un borracho, pero aún así Dios le dio el arca para salvar su descendencia. Aunque sea difícil de creer, esos fueron varios de los grandes hombres de Dios" terminó diciéndole el hermano de su religión.

Luego de más de una hora de charla llegamos a la mejor de las conclusiones, que en el camino de la santidad, Jesús nunca prometió que no habría demonios que vencer y que el deber de cada cristiano era cargar con su propia cruz.

Al verlo partir sentí una gran nostalgia en el alma, ya que no sabía cuando nuestros caminos se cruzarían de nuevo y cuando lo volvería a ver.

De camino a casa medité sobre nuestra conversación y debo reconocer que de alguna manera la religión es lo que más se parece a la libertad y parodiando una canción de Alberto Cortez, digo que total si somos religiosos debemos hacerlo por derecho propio, mas nuestra filosofía de la santidad debería ser "vivir la nuestra sin juzgar a otros y sobre los otros no pasar jamás".



Miguel Batista

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