4 de marzo de 2008

La Lore


Este articulo de un famoso columninsta mexicano que hoy les comparto, no es por falta de inspiracion, sino porque considero que en el expone perfectamente las virtudes de una jovencita y que por consiguiente hay que platicarlas, ponerlas de ejemplo, difundirlas, compartirlas y mas si se trata de una mujer y aun mas si esta es mexicana. A este articulo de Fricase (El Abogado del Pueblo) en mi opinion no le falta ni le sobra nada, por eso me motiva compartirlo directamente en mi blog con ustedes. Ojala les guste.

En este país surrealista en el cual la vida pública la dominan facinerosos, ventajosos, tramposos y gandallas -y esto sólo en el deporte, pues ni tocamos hoy el inframundo de la política- nos urgen como nación los buenos ejemplos: las historias de éxito genuinas, loables, que rebosan sobradamente todos los superlativos que se les puedan aderezar.

Mucho compensa la amargura de la mediocridad en la que nos desempeñamos en tanto frentes toparnos con alguien que levanta PULCRA y ejemplarmente el nombre de MÉXICO en todo lo alto a nivel mundial.

Adivinarán, seguramente, que nos referimos hoy a la maravillosa atleta tapatía LORENA OCHOA, quien nuevamente ayer refrendó con otro triunfo su calidad como la mejor mujer golfista del mundo.

Cierto que Lorena no es la primera mexicana en triunfar tras fronteras: campeones olímpicos hemos tenido, grandes figuras del boxeo, del trampolín, de la caminata olímpica, de diferentes disciplinas atléticas, del automovilismo, y etcétera, mas lo que distingue a Lorena Ochoa no es sólo que GANE, sino CÓMO GANA: ¡con sencillez y humildad!

Lo que nos llena de orgullo a los mexicanos no son nada más sus considerables éxitos deportivos, sino las enormes CUALIDADES como ser humano que despliega Lorena, mismas que la hacen ser no solamente admirada por sus proezas atléticas, sino QUERIDA, reconocida y admirada en el mundo entero.

Estas virtudes de tan digna representante de la joven mujer mexicana son aparentes desde lejos, pero todavía más notorias de cerca.

No hace mucho tiempo, gracias al Grupo Financiero Value que ha emprendido loables esfuerzos por promover el deporte local y la participación de la niñez en tan SANA actividad, su humilde servilleta y abogadete banquetero (esto es, de banqueta) tuvo la oportunidad de convivir con esta maravillosa atleta, experiencia de la cual salimos muy impresionados por las cualidades humanas que hace evidente esta gran mujer mexicana.

Por azar del destino nos ha tocado tratar a muchos destacados atletas y figuras, no viene al caso mencionar nombres para no herir susceptibilidades, pero sí los suficientes como para decirles, amigos, que el ÉXITO -como el poder- MAREA a la gente y más al mexicano.

Raro es el atleta -o torero o artista- al que no se le suben los humos cuando destaca o triunfa.No así Lorena Ochoa, quien hace de la afabilidad y de la sencillez su carta de presentación, mas no por "estrategia", sino porque genuinamente así es ella: es una persona educada, fina, cortés, que derrocha amabilidad, dulzura y carisma.

Es ella no sólo una ganadora en el golf, sino que es alguien dotada de una personalidad ganadora: tiene carisma, tiene "charm", es una conquistadora de afectos dentro y fuera de los campos de golf porque es genuina.

Para ella es impensable dejar a un aficionado con la mano tendida o sin llevarse un autógrafo: los comentaristas extranjeros más recalcitrantes que la ven derrotar una y otra vez a sus consentidas, a la Sorenstam, a la Creamer, a la Gulbis, a la Pressler, a la Wie, a la Webb y a quien se le pare en- frente, no pueden más que desplegarle elogios no sólo como jugadora, sino por haberse convertido en una dignísima representante del golf femenil.

En suma, México tiene en Lorena Ochoa una EMBAJADORA insuperable que cubre de gloria al País y mucho ayuda a borrar la mala imagen que nos generan "maratonistas" cortacaminos, deportistas drogados y malandrines varios, incluyendo procuradores de justicia que ayudaban al hampa en lugar de combatirla o los BEJARANOS cuyas maletas escupe dinero ya sabemos, hoy, para quién eran: su jefecito de entonces y de hoy.

Mientras México pueda producir CAMPEONES que también son grandes seres humanos, como Lorena Ochoa, ¡hay esperanza para nuestra Patria!

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