28 de agosto de 2025

Degradación Política…

Por: Javier Zacarías 


Lo que vimos ayer en el Senado de la República con Noroña y Alito es la prueba más clara y contundente de la degradación política que hoy vivimos en México. No basta con que sean corruptos, ineptos, comunistas, y que promuevan la impunidad con descaro, como no basta que representen a partidos que durante décadas saquearon y humillaron a nuestro país. No. Encima de todo eso, se permiten el lujo de convertir la máxima tribuna de la nación en un ring de golpes y gritos.

Ambos políticos representan lo peor de la política mexicana. Fíjense bien: lo peor. Y lo más doloroso es que nosotros, los ciudadanos comunes —trabajadores, estudiantes, profesionistas, jubilados— no nos merecemos esto. Pagamos impuestos, cumplimos con la ley, hacemos lo que nos toca, mientras ellos, sin vergüenza ni pudor, pisotean las instituciones y se burlan de la dignidad de México.

No soy miembro de ningún partido, ni seguidor de ningún político. Hablo como un simple ciudadano que desea un país decente. Y desde esa voz sencilla digo: me da vergüenza ver a personajes como estos, que lejos de aportar, sólo manchan más la vida pública.

La llamada Cuarta Transformación ha resultado ser una banda de oportunistas que se enriquecen a costa del pueblo. Y el PRI, con personajes como Alito o el tal Moreira, sigue mostrando esa corrupción descarada que hundió al país por más de 70 años. La realidad es dura: no hay a quién irle. Ni en el Senado, ni en la Cámara, ni en los gobiernos estatales o municipales. Todos parecen cortados por la misma tijera de cinismo y descaro.

Qué decepción. Qué frustración. Qué tristeza ver a México gobernado por esa clase de políticos. México es más grande que ellos, México merece más que ellos. Y ojalá algún día tengamos verdaderos líderes, porque lo de ahora… da pena ajena.

Que se vayan, sí, que se vayan todos a… Chihuahua a un baile! lejos de la política, lejos de un pueblo que ya está cansado de tanta farsa.

Pero también digo esto con fe: la esperanza no está en esos políticos, está en nosotros, en la gente honesta, en las nuevas generaciones que sueñan con un México distinto. Que nunca olvidemos que este país no es de ellos, es nuestro. Y tarde o temprano, serán los ciudadanos quienes escriban la verdadera transformación de México.

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